I said:
Bienvenido a KApITAN ERE LIMITeD COMpANY, el bocadillo de panceta con menos visitas de la historia de los blogs.
¡Todo un desafío!

Advertencia: todos los errores ortográficos, desviaciones gramaticales, disonancias léxicas, puntuaciones no académicas, etc son testarudamente deliberadas y provocadas por la terrible acción del paso del tiempo sobre un cerebro que se va a galope tendido.
Asimismo, muchas de las imágenes y reportajes pueden herir gravemente la sensibilidad del lector y/o espectador.
El autor se hace cargo de antemano.
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domingo, 31 de diciembre de 2017

Otro fin más y van muchos.

" No se me ocurre mejor manera de terminar con esto y empezar con lo siguiente que la sabiduría visual del alucinado Stan en una de sus speedicas composiciones artísticas; añadidle algo de champagne y tenéis la noche y la madrugada completa".
J.S., orientador interestelar.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Al loro, chaval, que te pierdes.

"Yo no lo puedo explicar, ¿recuerdas?, I can´t explain...."
J.S.B., acojonado.


DOG STAR MAN  Stan Brakhage. EUA, 1961 - 1964.

Dog Star Man es una película que abre los ojos. El filme experimental que Stan Brakhage realizó entre 1961 y 1964 con la ayuda de su esposa, Jane, es a primera vista un poema sobre el lugar del hombre en el mundo, sobre la carne y las células, y una lucha por abrirse paso cuesta arriba en la nieve, con un hacha, bajo el sol y las estrellas. No se trata sólo del artista, que en ese momento no tenía trabajo pero sí mujer, e hijos y un perro, y que decidió que su vida podía ser cortar leña para sobrevivir, y hacer cine. El montaje y las sobreimposiciones lo ubican en un contexto cósmico.
Es también un filme sobre el acto de ver, expresión que Brakhage utilizó para titular otra película, The Act of Seeing With One’s Own Eyes (1971). Se inscribe en una búsqueda de desarrollar la “mente óptica, […] basada en la percepción en el original y más profundo sentido de la palabra”, como escribió en Metáforas sobre la visión (Metaphors on Vision, 1963).
Dog Star Man es una metáfora de la capacidad que el ser humano pierde cuando piensa con palabras, y que el arte cinematográfico deja de perseguir cuando adopta convenciones. Así comienza el manifiesto Metáforas sobre la visión: “Imaginen un ojo no gobernado por leyes hechas por el hombre, un ojo no prejuiciado por la lógica de la composición, un ojo que no responde al nombre de nada sino que debe conocer cada objeto que encuentra en la vida a través de una aventura de la percepción. ¿Cuántos colores hay en un campo cubierto de césped para el bebé que gatea sin saber qué es ‘verde’? ¿Cuántos arco iris puede crear la luz para el ojo no educado? Imaginen un mundo vivo, de objetos incomprensibles y trémulo de una variedad sin fin de movimientos e innumerables gradaciones del color. Imaginen un mundo antes de ‘al principio era el verbo’”.
Para lograr eso el cineasta hacía un uso intenso de las posibilidades de manipulación que ofrece el medio fílmico, desde el empleo de los lentes y filtros hasta el trabajo en el laboratorio y el montaje, así como la intervención sobre la cinta para rayarla o pintar sobre ella. Y también usaba imágenes que conmueven por su cruda belleza. Es lo que ocurre con el material sobre el sol, el funcionamiento de los órganos y las células utilizado en Dog Star Man, y especialmente con los planos de genitales y de pezones de los que brota leche.
El recurso más significativo que utiliza en esa película son las sobreimposiciones. Son dos capas en el prólogo, y las partes dos, tres y cuatro tienen ese mismo número de capas de imágenes sobreimpuestas. El filme dura en total 75 minutos, y no tiene sonido, puesto que el realizador lo consideraba una distracción para la vista. También realizó una versión de cuatro horas de duración, The Art of Vision (1965), con las cinco partes y todas las combinaciones posibles de las sobreimposiciones.
Parte de lo que era sorprendente en esta película de comienzos de los años sesenta ha llegado a convertirse en lugar común hoy. Pero aún conserva su capacidad de deslumbrar con la magia que sólo parcialmente se ha degradado para convertirse en trucos o efectos visuales, y posee una intensidad que no he logrado encontrar en otro filme. Es por eso que, aunque sea difícil de ver íntegramente sin interrupciones, y uno sepa que la experiencia del video no es la misma que la del 16 mm original, Dog Star Man es la película de mi vida.
Jonas Mekas escribió lo siguiente, en un artículo titulado “Sobre el ‘cine para la gente’, o la diferencia entre el melodrama y el arte”, en el Village Voice: “Y es en ese momento cuando nos dimos cuenta de la diferencia entre Marnie la ladrona y Dog Star Man; la diferencia entre unos colores pastel y una sinfonía visual que nos invade, nos eleva, nos ilumina, nos abre y nos hace más receptivos a otros sutiles movimientos, experiencias y colores. Y es entonces cuando la situación se invierte. Marnie la ladrona se convierte en un juego de niños, en alimento para dientes de leche; Dog Star Man se convierte en la verdadera película para todos, para aquellos que han crecido y pueden morder carne”.

miércoles, 11 de junio de 2014

No toques el objetivo, niño; vas a joder la cámara.

"Y para que Stan El Alucinero no se ponga celoso con Malick, Terrence por la entrada de ayer, aquí va una de bosques y luz del más grande entre los grandes. Inspirador e inquietante, buffff, qué sudores me entran".
J.M., colega de la época.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

miércoles, 13 de noviembre de 2013

In trance.

"Solía tener que trabajar muy duro durante varias horas, a veces eran días, para llegar a un estado de trance lo suficientemente profundo para poder finalmente trabajar; y si alguien me llamaba por teléfono para algo urgente, me podía tomar 30 segundos contestar a una pregunta. El cerebro estaba saliendo de un trabajo de profunda concentración".
Stan, el trance, mi mono y yo.



lunes, 31 de diciembre de 2012

De fiesta.

Visuales para una noche de fin de año.
               
                                             
¡Qué lo paseis...!

viernes, 27 de abril de 2012

Day off III.

El bueno de Stan se levantaba tempranito y en lugar de meterse, como buen norteamericano, entre pecho y espalda, un super tazón de cereales, se echaba un eructo y salía lo siguiente:

"Esta es una edad en la cual no hay otro símbolo para la muerte que el cráneo y los huesos propios de un estado de descomposición... y es una edad que vive en el temor de la aniquilación total. Es un tiempo obsesionado por la esterilidad sexual, a la vez que casi totalmente incapaz de percibir la naturaleza fálica de cada manifestación destructiva de sí mismo. Una edad que, artificialmente, busca proyectarse como estado material dentro del espacio abstracto y así satisfacerse mecánicamente, pues se ha cegado a casi toda realidad externa que penetre a través de la vista e incluso a la conciencia orgánica de las propiedades de los movimientos físicos que expresan su propia perceptibilidad. Las primeras pinturas de las cavernas que fueron descubiertas, demostraron que el hombre primitivo tenía mayor comprensión que la nuestra de que el objeto de nuestro miedo tiene que ser objetivado. La historia entera de la magia erótica es la de la posesión del temor a través del aferramiento a él. La última búsqueda de visualización ha sido dirigida hacia Dios, más allá de la posible comprensión humana de que no puede haber amor donde se encuentra el miedo. Aún más, en esta época contemporánea, ¿cuántos de nosotros luchamos todavía para percibir profundamente nuestros propios niños?"
Después, se dirigía al cuarto de baño y meaba.


Bien, Stan, bien.

jueves, 26 de abril de 2012

Day off II.

Y ya puestos, continuamos con Stan "El Alucinero".
Atención, leer con precaución:
"Imaginar un ojo no gobernado por las leyes de la perspectiva hechas por el hombre, un ojo no-prejuiciado por la lógica composicional, un ojo que no responde al nombre de todo, pero el cual tiene que conocer cada objeto encontrado en la vida a través de la aventura de la percepción. ¿Cuántos colores hay en un campo de hierba para el bebé, que gatea ignorante del “verde”? ¿Cuántos arcoiris puede crear la luz para el ojo no educado? ¿Cuán consciente de las variaciones en las ondas de calor puede estar ese ojo? Imaginar un mundo poblado de objetos incomprensibles y estremecido por una interminable variedad de movimientos e innumerables gradaciones de color. Imaginar un mundo antes de aquello de “al comienzo fue la palabra”.

Incomprensible.
¡Qué siga, qué viva el arte!.

miércoles, 25 de abril de 2012

Day off.

Hoy, día libre... pero ya que pasaba por aquí, una de artistas de culto.

Je. Je. ¡Viva el arte!.