Hola/suena el puto teléfono/hola/para qué llamas/me vas a salvar de ésta/no/para qué cojones llamas/no se nada de eso/que hace un buen día/qué te jodan/pero para qué llamas/deja que tome mi cerveza alemana en paz mi cerveza alemana/vete a la mierda.
El poder de la poesía que no rima. O no.

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