I said:
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Advertencia: todos los errores ortográficos, desviaciones gramaticales, disonancias léxicas, puntuaciones no académicas, etc son testarudamente deliberadas y provocadas por la terrible acción del paso del tiempo sobre un cerebro que se va a galope tendido.
Asimismo, muchas de las imágenes y reportajes pueden herir gravemente la sensibilidad del lector y/o espectador.
El autor se hace cargo de antemano.

martes, 24 de febrero de 2015

¡A quién le importa!

Las carreras de caballos son un espectáculo minoritario en España.
Al contrario que en Francia -especialmente por la apuesta nacional PMU-, Reino Unido -con una consistente tradición- o Estados Unidos -donde ambos argumentos convergen-, aquí no se ha conseguido convertirlas en un evento a tener en consideración.
Hubo un oasis de esplendor en los años 80, cuando los hipódromos gozaron de una buena asistencia y la Quiniela Hípica alcanzó recaudaciones muy importantes. Incluso Televisión Española retransmitía cada fin de semana la prueba mas importante de la jornada.
Luego, en los 90, vino la mala gestión económica privada y el cierre del hipódromo de La Zarzuela, cuestionable epicentro del sector.
Los pocos profesionales que no tuvieron que dejarlo, se trasladaron al hipódromo de Lasarte, en Guipuzcoa, donde a duras penas se consiguió sacar adelante un calendario disminuido.
Hasta que en al año 2005, y después de una fuerte inversión del estado, a través de SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) y LAE (Loterías y Apuestas del Estado), el hipódromo madrileño reabrió sus puertas. Se reformó el recinto al completo -hoy todavía se trabaja en ello- como la histórica tribuna del ingeniero Eduardo Torroja, declarada como Monumento Histórico Artístico.
Y a empezar de cero. Con la promesa de todas  las partes de externalizar cuanto antes la apuesta externa para buscar la independencia económica del sector, sin cumplir diez años después.
Pero lo peor había reservado un cajón para el otoño del 2014, cuando un conflicto entre la Asociación de Hipódromos -cuya principal cabeza es La Zarzuela y su presidenta, Faina Zurita- y la SFCCE (Sociedad de Fomento de la Cría Caballar) ha paralizado de nuevo las carreras de galope.
Y al parecer va a ser difícil que una vez más la suerte se posicione del lado de los aproximadamente tres mil profesionales que dependen del sector. Finiquitado.
O como dice unos de los preparadores más veteranos de la profesión, Ovidio Rodríguez, "te dicen que cierran para cuatro días y se convierten en cuatro años".
Es complicado transmitir la pasión por los caballos PSI (pura sangre inglés) galopando a setenta kilómetros por hora en plena recta de meta. No tienes muchos argumentos que exponer, si no se recurre a tópicos ciertos.
Estética, apuestas, elitismo, riesgo, velocidad, tradición, peligro y emoción.
¿Te parecen pocos?

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