Partido de ida de los octavos de final de la Champions entre el Real
Madrid y el Paris Saint Germain en el estadio Santiago Bernabeu.
La parálisis del barroco (I).
Primera entrega -con previsión de tres- sobre la tesis telúrica firmada por el barroco y fracasado que consta, desde el agujero de casa y sin opción de vivir los acontecimientos en primera persona (ni falta que hace).
Ya a eso de las seis y media de la tarde del miércoles catorce de febrero del año dos mil dieciocho -día de San Valentín- y despatarrado en el destruido sofá biplaza frente a las imágenes que ofrece en directo Real Madrid televisión -un canal de propaganda como otro cualquiera; excelente para ver los partidos de los jóvenes y a la presentadora nocturna del noticiero humorístico 90 minuti, creo recordar que de nombre Graciela- con el riguroso seguimiento a los ídolos blancos, desde su salida de la ciudad deportiva para montarse en el autobús oficial hasta la llegada al estadio, escribo, divago que entonces uno ya podía adivinar que la noche iba a enrabietar: la cantera despide a los jugadores profesionales con pancartas mientras aporrea la carrocería lateral del Volvo -con las luces de emergencia siempre puestas- cuando despega de Valdebebas, un par de motos de gran cilindrada de los municipales abriendo camino y un furgón policial de los nacionales en el cierre -un cuatro, cinco,uno en toda regla- cortes circulatorios en la zona norte de la eme treinta -círculo prioritario de circunvalación de la capital- para que el armatoste blanco de fabricación sueca desfilara sin parar y como colofón, el estudiado y pausado descenso por la avenida de Concha Espina hasta girar a la derecha en Padre Damián y encarar la entrada al estadio Santiago Bernabéu.
Pausa.
Y en esta panorámica, al cronista le ataca una bladeruneriana visión de la inconexa Plaza de los Sagrados Corazones y alrededores, difuminados en semáforos destripados a la vez en verderojoynaranja, rebelados y al margen de las órdenes enviadas desde la caja central de control, humos espesos de bengalas en ascenso hacia un cielo plomizo, desaforados replicantes bufandas al aire con cánticos cursis y bares llenos de litros de cerveza en vasos de plástico.
Inobjetable, la noche está rabiosa y sin embargo los franceses.
Un estudio:
Dijo el sociólogo durante los años más violentos de la reciente crisis económica -cuando la prima de riesgo planteó un jaque mate a la sociedad trabajadora española- que los pobres pobres seguirían siendo pobres proyectos de deshecho y que esa misma clase media -a modo de analgésico ante la pérdida de su puesto de trabajo y la previsión de no recuperarlo y en un intento por ahuyentar los malos pensamientos y peores acciones- acudía en masa a los recibimientos institucionales organizados para festejar los triunfos deportivos obtenidos simplemente porque no tenían otra cosa mejor que hacer: resumía, para escupir sus frustraciones y pisotear el tiempo.
Y en estos momentos, justo casi ahora, cuando los niños bien que estudian y hablan de las finanzas -y el gobierno, siempre el jodido gobierno- afirman que la cosa va mucho mejor, en este año de dudas deportivas de los de las doce Copas, el sociólogo constata que el estudio se cae en recibimientos previos así.
Madrid y los madridistas enloquecen ante la Copa de Europa...
(continuará...)
La parálisis del barroco (II).
Segunda entrega sobre la tesis telúrica firmada por el barroco y fracasado que consta -desde el agujero de casa- y sin opción de vivir los acontecimientos en primera persona (ni falta que hace).
A ras de hierba natural en la televisión Samsung antigua, regalo de un tipo con pasta:
Alineaciones:
El Real Madrid juega con:
Keylor Navas; Nacho, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco Alarcón, Cristiano Ronaldo, Benzema.
Cambios:
minuto 67, Bale por Benema
minuto 78, Asensio por Ico y Lucas Vazquez por Casemiro
El Paris Saint-Germain sale con los siguientes jugadores:
Areola; Dani Alves, Marquinhos, Kimpembe, Yuri Berchiche; Lo Celso, Rabiot, Verratti; Neymar, Mbappé, Cavani.
Cambios:
minuto 65, Meunier por Cavani
minuto 83, Draxler por Lo Celso
Goles:
Rabiot 32¨ (0-1)
Ronaldo 44¨ (1-1)
Ronaldo 82¨ (2-1)
Marcelo 85¨ (3-1)
Anotaciones:
- Nadie que sepa de qué va esto del fútbol podía decir antes del partido –como así se hizo- que el Real Madrid no iba a encajar gol si tenemos en consideración lo mal que defiende; dando por hecho que defensivamente los blancos están mal o muy mal, los de Zidane se veían en la obligación casi física de meter más de dos porque iban a encajar alguno.
- La teoría futbolística de que el Real Madrid no está bien lo demuestra su manera de salir al campo: un ritmo alto -casi suicida- tanto de circulación del balón como de presión adelantada al rival, haciendo correr al contrario aunque asumiendo el riesgo del desfondamiento gradual; a determinados equipos no les gusta mucho correr, sacrificarse, sufrir; al menos a estos franceses, no.
- Es imposible que un tipo que dicen que dice que quiere ser el mejor jugador del mundo salga al campo con mallas aunque los narradores hablan de calentadores; ojo, no tengo nada contra las mallas, de hecho me encanta la danza, el ballet y la esgrima.
- Es imposible que un tipo que dice que quiere ser el mejor del jugador del mundo no sepa que tacos usar en cada terreno y se vea en la obligación de cambiar las botas al poco de iniciarse el encuentro porque se resbala con facilidad.
- Es imposible que un equipo de fútbol con chequera árabe ilimitada, tenga que posicionar en la segunda parte a Dani Alves de medio derecho porque no tiene a nadie de garantías para cubrir esa posición.
- Es posible que Neymar no sepa ¿de qué va esto del fútbol?
- El Madrid no jugó bien pero obtuvo lo que quería.
- La mayoría de los jeques ¡no tienen ni puta idea de qué va esto del fútbol!
- El fútbol era una cuestión de equipo y de genios aislados y Neymar no cumple ninguna de esas dos premisas.
- El Paris St, Germain recorrió 126.945 metros durante el partido; el Real Madrid, 123.651: que el otro corra más y peor y lo pagará.
- Rapahël Xavier Varane podría marcar una época como defensa central en el fútbol mundial; lo tiene casi todo para ello, lástima que también tenga esas rodillas.
(continuará...)
La parálisis del barroco (y III).
Lo prometido, última entrega, ésta algo mas íntima y personal:
Unas palabras a Unai Emery:
Nos conocemos de toda la vida, hemos vivido en el mismo pueblo y fuimos al mismo instituto, nos enfrentamos un par de veces en infantiles y luego desarrollaste tu carrera en la Real Sociedad; a mí me echaron.
Soy un año mayor.
Tú eras vasco parlante y yo un maqueto.
Unai era un filigranero considerable, de técnica limitada pero de recorte audaz, rápido e inteligente; a Emery le jodieron el físico y las rodillas; principalmente el físico porque en su época ya se empezaban a buscar robocops de campo.
Veo en Gol Televisión, la misma tarde del partido de ida en el Santiago Bernabeu, una entrevista grabada en París con el encantador de sílabas de entrevistador -aunque siempre quiere ser algo más- y el de Fuenterrabía.
A Unai le han perdido los libros de Psicología del Deporte y los de Autoayuda.
Deportivamente, en los momentos de enfrentarse al mejor, siempre la caga.
Aun así me alegro moderadamente por su trayectoria y deseo que pueda conseguir alguna vez hacer algo más grande de lo que ha hecho hasta ahora.
Ah, por cierto, tus días en París están contados; pregúntale al respecto al de las mallas.
Partido de vuelta de los octavos de final dela
Champions entre el Paris Saint Germain y el Real Madrid en el Parque de los Principes.
(Homenaje a Luisito, parvularios en las monjas de Hijas de la Cruz).
Nada que decir; el que quiera, que lo vea.
París creía que había comprado caviar y tiene un sucedáneo incomestible. No hay manera más triste de hacerse pipi en la cama.
- Rapahël Xavier Varane podría marcar una época como defensa central en el fútbol mundial; lo tiene casi todo para ello, lástima que también tenga esas rodillas.
(continuará...)
La parálisis del barroco (y III).
Lo prometido, última entrega, ésta algo mas íntima y personal:
Unas palabras a Unai Emery:
Nos conocemos de toda la vida, hemos vivido en el mismo pueblo y fuimos al mismo instituto, nos enfrentamos un par de veces en infantiles y luego desarrollaste tu carrera en la Real Sociedad; a mí me echaron.
Soy un año mayor.
Tú eras vasco parlante y yo un maqueto.
Unai era un filigranero considerable, de técnica limitada pero de recorte audaz, rápido e inteligente; a Emery le jodieron el físico y las rodillas; principalmente el físico porque en su época ya se empezaban a buscar robocops de campo.
Veo en Gol Televisión, la misma tarde del partido de ida en el Santiago Bernabeu, una entrevista grabada en París con el encantador de sílabas de entrevistador -aunque siempre quiere ser algo más- y el de Fuenterrabía.
A Unai le han perdido los libros de Psicología del Deporte y los de Autoayuda.
Deportivamente, en los momentos de enfrentarse al mejor, siempre la caga.
Aun así me alegro moderadamente por su trayectoria y deseo que pueda conseguir alguna vez hacer algo más grande de lo que ha hecho hasta ahora.
Ah, por cierto, tus días en París están contados; pregúntale al respecto al de las mallas.
Partido de vuelta de los octavos de final de
(Homenaje a Luisito, parvularios en las monjas de Hijas de la Cruz).
Nada que decir; el que quiera, que lo vea.
París creía que había comprado caviar y tiene un sucedáneo incomestible. No hay manera más triste de hacerse pipi en la cama.
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